Más de cuatrocientos aikidokas se dieron cita en el Tatami del polideportivo Gallur en Madrid, haciendo que el tapiz se quedase pequeño.
Es impresionante ver como el Maestro Tamura, con los 75 años que tiene, tenga esa vitalidad y se mueva de esa manera, es un placer verle explicar las diferentes técnicas que forma en su clase, recalcando los detalles necesarios para su correcta ejecución.
Los ukes a los que elige, cuartos y quintos danes, son muñecos en sus manos y lo mas curioso es ver como cuando cambia de papel y él hace de uke, estos son incapaces de poder moverlo, algo que no encaja viendo su tamaño y sobre todo sus años, pero cuando te coge de la muñeca o hace un Shomen (y lo digo en primera persona…) te das cuenta de todo el trabajo que te queda por hacer.
Yamada Sensei es especial, es todo potencia, sus movimientos circulares y en especial sus Kokyonage son tremendos, sus clases son muy intensas y cuando se forman los grupos de trabajo, las grandes caídas están garantizadas.
El curso dio comienzo el viernes por la mañana con la clase de Iaido – Aikiken a cargo de Michel Prouveze, trabajando su característico modo de ver el Iai como preparación para las clases que luego nos esperaban. Este trabajo basado en los kihon base de Iai se desarrollaría durante todo el fin de semana.
Por la tarde les tocó el turno a Tamura Sensei primero y a Yamada Sensei después. Tamura Sensei preparó un trabajo basado en Tegatana (mano sable) en katatedori, trabajando la entrada, en Irimi. Diferentes técnicas, Kokyuho, ikkyo, nikyo… formaron parte de la clase.
Yamada Sensei completó el trabajo realizando técnicas de absorción, kokyuho, nikyo… terminando con uno de sus característicos Kokyunage.
El sábado por la mañana, después de la hora de Iaido, el Maestro Tamura prosiguió con el trabajo comenzado el día anterior, esta vez desde aihammi, insistiendo en el trabajo de las caderas y el centro. El Maestro Yamada continuó añadiendo mas trabajo al que habíamos realizado hasta el momento.
La sesión de la tarde fue especial para mi, después de la hora impartida por Yamada Sensei se celebrarían los exámenes para tercer y cuarto dan, por lo tanto los nervios estaban muy presentes.
Y por fin llego ese momento, el tribunal formado por los altos grados de la Asociación, presidido por Tamura Sensei, se presentó en el tatami y después de nombrar a las parejas, dio comienzo el examen.
Esta vez, nos examinamos juntos los candidatos a tercer y cuarto dan, la prueba se desarrolló dentro del programa marcado por el Maestro y después de un poco mas de treinta minutos (muy largos…) el tribunal dio su veredicto.
Nos presentábamos Jacinto Herrador (mi profesor) para Cuarto dan y yo para tercero. Aprobamos los dos. La alegría fue grande, sobre todo dentro del grupo de compañeros que vinieron para apoyarnos.
Jacinto recibiendo el resultado
Lo celebramos con una buena cena y sobretodo con unas cuantas botellas de vino, no diré el número por decoro pero los que nos conocen, tendrán una idea aproximada.
El domingo fue diferente, después de los nervios de los días pasados y el del examen, la intención fue disfrutar del día, sonrisas y buena cara (nada que ver con las de los días anteriores) a todos, muchos compañeros nos felicitaban y la mañana se pasó muy bien, el trabajo, Ryotedori y alguna referencia hacia alguno de los detalles del examen del día anterior.
El curso se clausuró y nos emplazamos al próximo año para poder disfrutar de estos dos grandísimos Maestros, todo un lujo, es una suerte que podamos tenerles en nuestro país a los dos juntos y esperemos que sea a si durante muchos años.
Gracias a Jacinto ( y enhorabuena…) a Juancho, a mis compañeros que me apoyaron desde la grada y el tatami, a Pepe (mi compañero de examen) a Guillermo y a todos en general y a los Maestros en particular, por este maravilloso curso.
Escrito por iaidoyaikido
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