Hablar de un curso de Roberto es hablar de un curso duro, intenso pero muy enriquecedor tanto técnica como personalmente.

Fueron más de seis horas de Aikido, dentro y fuera del tatami. Dentro compartiendo técnicas y sudor y fuera compartiendo risas y cervezas.

Durante las clases Roberto demostró sus dotes pedagógicas para el aikido haciendo hincapié en multitud de detalles, usando para ello tanto el bokken como el jo al principio de las clases para prepararnos para los movimientos que luego ejecutaríamos a manos vacías.
Como dije al principio, ha sido un curso duro e intenso del que muchos salimos con agujetas para varios días pero que sin embargo es un curso que esperamos ansiosamente todos los años.
Muchas gracias Maestro.
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Escrito por iaidoyaikido