Curso de Aikido en Lleida. Guillermo Perez y Jacinto Herrador

Me ha tocado en suerte hacer la crónica del curso de Aikido celebrado en la ciudad de Lleida, impartido por Guillermo y Jacinto, evidentemente, cualquiera dice que no.

El curso empezó para mí el sábado pronto, muy pronto, con un madrugón de los serios para salir en coche con destino a esta ciudad, que si bien, había pasado muchas veces por delante de ella, camino de Vilafranca o de Barcelona, no conocía.

Después de varias horas de coche, algún susto en la carretera y un par de cafés para despertar, llegue hasta el polideportivo. Acababan de empezar la clase, por lo que me di prisa en entrar. Un golpe de calor al entrar en la sala me hizo pensar en que sería un fin de semana de esos duros, pero incluso me quedé corto. Como detalle, las colchonetas estaban calientes al tacto.

Una mirada por parte de Jacinto con una sonrisa me dio la bienvenida, luego Guillermo, Salva, los González y algún compañero más me fueron saludando. El curso estaba siendo dirigido por Guillermo, con su trabajo característico, a mí al principio, después de casi cinco horas de coche, me costó un poco entrar en faena, pero a los diez minutos, ya estaba sudando como el que más.

No quiero hablar de técnicas, este curso, para mí, no iba de eso, iba de otras cosas, de sensaciones, de compañerismo y sobre todo, de recuerdos, de muchos recuerdos.

Este es el primer curso que mi Maestro/Amigo Jacinto impartía fuera de Valladolid ya después de 18 años compartiendo muchas cosas buenas y algunas no tanto con él y, evidentemente, yo no podía faltar a esta cita.

La clase de Guillermo se me hizo corta, sin darnos cuenta, paso el testigo a Jacinto y este, después de los saludos de rigor, me buscó con la mirada y me llamó para que saliera a explicar su primera técnica. Yo me levanté como un rayo, un poco nervioso, por qué negarlo, mucho más que el propio Jacinto, él parecía estar tranquilo.

Después de la primera técnica, vino la segunda, la tercera… Y así hasta que llego la hora de terminar la clase. Todo muy bien, salimos todos los chicos de Valladolid y alguno más de fuera de nuestra zona.

Una refrescante ducha y a comer, que hacía falta. Risas, chistes y anécdotas,amenizaron la mesa y la sobremesa, eso sí, corta, ya que mi intención y la de los hermanos González, también madrugadores como yo, era la de ir al hotel a reflexionar un poco sobre la clase, digamos… Resultado, los tres en mi habitación y si no es por el despertador, seguimos dormidos.

La tarde se presentaba dura, las colchonetas estaban más calientes que por la mañana. los maestros se apiadaron un poco de nosotros y realizaron un magnifico trabajo de armas, primero Jacinto con unos kumijos muy didácticos y después Guillermo, continuando con este trabajo y realizando luego aplicaciones de este arma.

Yo disfrute muchísimo esta tarde, primero con el trabajo de mi maestro, luego con el de Guillermo; estuve todo el tiempo con Salva y con un compañero de Lleida (no recuerdo el nombre, lo siento) al que le dimos la tarde al pobre… Estuvo muy divertido.

Unas buenas cañas nos hicieron de compañeras hasta la hora de la cena, más tertulia, más risas y, claro, antes de ir a dormir, teníamos que conocer un poco la ciudad y que mejor manera de verla que buscando aparcamiento para ir a tomar una copa (había que reponer líquidos, que hacía mucho calor) vimos la zona de La Seu Vella y alguna iglesia más… Y su zona de bares. No nos fuimos muy tarde, pero he de reconocer que tenía tanto sueño que no recuerdo como me metí en la cama.

Ya sólo nos quedaba el domingo, todo fue en la misma tónica, trabajo muy serio por parte de los maestros y muy buen ambiente. La clase se me volvió a pasar volando.

Jacinto cerró el curso, se le notaba muy a gusto, y nos dedico una breves palabras, muy emotivas, por cierto. Nuestro compañero y amigo Salva dio por terminado el curso y nos invitó a volver el año próximo, cosa que, si no hay ningún impedimento, tengo pensado hacer.

Ya solo quedaba el simulacro de examen para nuestros compañeros que optarán a grado Dan en el curso que celebraremos en Valladolid en el mes de Noviembre, mucho ánimo a todos.

Y llegó la hora del regreso. Jacinto y su mujer, Dioni, vinieron conmigo en el coche y las horas de viaje dieron para mucho, resumen del curso, anécdotas, recuerdos… Amenizaron el viaje de este gran fin de semana.

No ha sido un curso más, yo he disfrutado mucho, no solo con la práctica, ha habido mucho momentos muy buenos, como los vividos con mis queridos Victor, Angel y Ramón.

Espero que el próximo año podamos volver y puedan acudir los compañeros que no han podido ir, la liaremos seguro.

Félix Ares

Aikikai Valladolid

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